Preferimos la distancia entre unos y otros. Existen tantos filtros entre las personas que a veces no sabemos ni siquiera para quien trabajamos. Bueno si lo sabemos: trabajamos para los bancos y los préstamos, solo que al final nunca le vemos la cara a la persona que se queda con nuestro dinero.
La búsqueda de la individualidad a ultranza nos ha hecho poco relevantes para quienes están realmente cerca de nosotros. Caminamos por la calle junto a otras personas, y realmente pareciera como si no existieran. El contacto humano esta mediado por los protocolos técno-sociales: los modismos que aprendemos en la televisión, los estimulantes, el temor de a las enfermedades veneráis, las cirugías plásticas, las revistas de vanidades, las páginas de contacto por Internet, el dinero, el gimnasio, el bar, las anfetaminas, el sexo seguro, el Papa, la música, el i Pot, Bill Gates, la ropa, los automóviles, CNN…
Pero no todo es para lamentarse, somos indispensables en cuanto bien transaccional; como una variable de equilibrio entre el costo y el beneficio. Las relaciones humanas se han protocolizado hasta el punto de codificarse: somos el resultado de una suma de patrones cuantificables; asumimos roles medibles para poder ser contados y medidos para así insertarnos en una sociedad obsesionada con las mediciones. Pareciera que lo que no se puede medir no existe. Como la gente obesa, por ejemplo, o la que no aparece en las encuestas.
Somos solo indispensables en otros campos: cuanto valor demográfico, como recurso laboral, como mano de obra barata, como know how, es decir, como elemento que puede cambiar la tasa de crecimiento de un país. Nuestro nombre es un asunto irrelevante.
De lo cursi a lo políticamente incorrecto
Bueno se acabaron los post rosas y de despecho. Es hora de pasar el trago amargo y seguir adelante. Lo peor de estar con mal de amores es que uno se vuelve de lo cursi y empalagoso que existe.
Paseamos a otros temas mas interesantes. ¿Qué tal la culinaria? a mi me gusta la culinaria, es un buen tema ¿no creen?. O quizás filosofar un rato, metámonos en el intricado mundo de los significados y los conceptos. Viajes, ese es otro buen tema, crónicas de viajes donde al personaje pasa por eventos inesperados...
Política, ese si que es un buen tema, sobre todo ahora donde todo parece que está destinado a lo anticipado, al menos en Colombia. Hagamole con la polítítica que está buena por estos días. Yo no sé por qué nos escandalizamos, como si fuera algo nuevo, al saber que los políticos están untados con paramilitares, narcotráfico y terratenientes… ¿es que a caso alguna vez ha sido diferente? Yo me pregunto, ¿realmente alguna vez nuestro país ha pasado por algo diferente? Ni siquiera el clima cambia. Todos los años en una misma ciudad el clima es relativamente el mismo. De vez en cuando llueve y se inunda un barrio sin alcantarillado, pero es que esto siempre ha sido así.
Siempre llega un presidente que dice que todo va a cambiar, con el optimismo el bombo y platillo, pero al cavo de cuatro años, bueno ahora nos tenemos que mamar ocho, vuelve la gente a sentir que todo sigue igual y de nuevo la desesperanza.
Es tan difícil que entendamos que estamos jodidos, que siempre lo hemos estado y que probablemente no vayan a cambiar las cosas en mucho tiempo hasta que nos demos cuenta de eso. Es como ser alcohólico, solo podemos curarnos hasta que nos demos cuenta de nuestro mal. Borges decía que ser colombiano es un acto de fe, yo diría que Borges no tenía ni idea de que es ser colombiano: no veia y de paso era argentino. Pienso a veces que ser colombiano es algo que a muchos nos toca, en todos los sentidos en los que el vebro tocar puede definirse.
Paseamos a otros temas mas interesantes. ¿Qué tal la culinaria? a mi me gusta la culinaria, es un buen tema ¿no creen?. O quizás filosofar un rato, metámonos en el intricado mundo de los significados y los conceptos. Viajes, ese es otro buen tema, crónicas de viajes donde al personaje pasa por eventos inesperados...
Política, ese si que es un buen tema, sobre todo ahora donde todo parece que está destinado a lo anticipado, al menos en Colombia. Hagamole con la polítítica que está buena por estos días. Yo no sé por qué nos escandalizamos, como si fuera algo nuevo, al saber que los políticos están untados con paramilitares, narcotráfico y terratenientes… ¿es que a caso alguna vez ha sido diferente? Yo me pregunto, ¿realmente alguna vez nuestro país ha pasado por algo diferente? Ni siquiera el clima cambia. Todos los años en una misma ciudad el clima es relativamente el mismo. De vez en cuando llueve y se inunda un barrio sin alcantarillado, pero es que esto siempre ha sido así.
Siempre llega un presidente que dice que todo va a cambiar, con el optimismo el bombo y platillo, pero al cavo de cuatro años, bueno ahora nos tenemos que mamar ocho, vuelve la gente a sentir que todo sigue igual y de nuevo la desesperanza.
Es tan difícil que entendamos que estamos jodidos, que siempre lo hemos estado y que probablemente no vayan a cambiar las cosas en mucho tiempo hasta que nos demos cuenta de eso. Es como ser alcohólico, solo podemos curarnos hasta que nos demos cuenta de nuestro mal. Borges decía que ser colombiano es un acto de fe, yo diría que Borges no tenía ni idea de que es ser colombiano: no veia y de paso era argentino. Pienso a veces que ser colombiano es algo que a muchos nos toca, en todos los sentidos en los que el vebro tocar puede definirse.
La revelación
Cuando un hombre declara su amor no lo hace como el sacerdote que le dice a sus files que los ama a todos profundamente. No, cuando un hombre le declara su amor a una mujer le esta diciendo que sueña con ella por las noches, que quiere ser dueño de su cuerpo, de su tiempo,de sus cuidados, de sus caricias.
Un ¡te quiero! es la cosa mas ambigua que uno le puede decir a alguien, un ¡te quiero! uno no se lo niega a nadie. No obstante, en la mente de los primitivos hombres existe un asunto muy importante por resolver. En principio somos animales que nos gusta compartir la existencia, o temporadas de la existencia con un sólo ser del sexo contrario, estoy hablando de la media mundial, pues sabemos que existen hombres que los tiene sin cuidado este asunto. El caso es que la mayoría pensamos que es mas interesante compartir tiempo solo con una persona del sexo contrario y a esto me refiero, con todos los juguetes.
Amar sin ataduras y sexo de por medio es un asunto que suena muy bonito y hippie, pero en el fondo es algo difícil de lograr, por eso es que nos entuzamos, nos envideamos, nos emborrachamos por una mujer. Somos seres simples, para nosostros las relaciones de pareja son muy sencillas, no nos gusta saber que tenemos rivales o competencia cuando estamos cortejando a una mujer, pues nuestra virilidad se pone en cuestión y esto es algo difícil de llevar.
Ahora si quieres un hombre para hablar de tus sentimientos y de tu complejo mundo emocional consíguete un amigo gay. O un hombre reconciliado con su lado femenino.
Un ¡te quiero! es la cosa mas ambigua que uno le puede decir a alguien, un ¡te quiero! uno no se lo niega a nadie. No obstante, en la mente de los primitivos hombres existe un asunto muy importante por resolver. En principio somos animales que nos gusta compartir la existencia, o temporadas de la existencia con un sólo ser del sexo contrario, estoy hablando de la media mundial, pues sabemos que existen hombres que los tiene sin cuidado este asunto. El caso es que la mayoría pensamos que es mas interesante compartir tiempo solo con una persona del sexo contrario y a esto me refiero, con todos los juguetes.
Amar sin ataduras y sexo de por medio es un asunto que suena muy bonito y hippie, pero en el fondo es algo difícil de lograr, por eso es que nos entuzamos, nos envideamos, nos emborrachamos por una mujer. Somos seres simples, para nosostros las relaciones de pareja son muy sencillas, no nos gusta saber que tenemos rivales o competencia cuando estamos cortejando a una mujer, pues nuestra virilidad se pone en cuestión y esto es algo difícil de llevar.
Ahora si quieres un hombre para hablar de tus sentimientos y de tu complejo mundo emocional consíguete un amigo gay. O un hombre reconciliado con su lado femenino.
Adiós
"Suspiraban lo mismo los dos
y hoy son parte de una lluvia lejos
no te confundas no sirve el rencor
son espasmos después del adiós
Ponés canciones tristes para sentirte mejor
tu esencia es más visible,
Del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer.
uuuuh
Tal vez colmaban la necesidad
pero hay vacíos que no pueden llenar
no conocían la profundidad
hasta que un día no dio para más
quedabas esperando ecos que no volveran
flotando entre rechazos del mismo dolor
vendrá un nuevo amanecer.
uuuuh
Separarse de la especie
por algo superior
no es soberbia es amor
no es soberbia es amor
Poder decir adiós
es crecer
uuuuh"*
*Gustavo Cerati
Reflexión matinal sobre el amor
Paso firme aconseja el Iching. Y es que desgraciadamente uno no decide del todo de quien se enamora y de quien no. No es una cuestión de elección, como si uno pudiera tomar un catálogo y escoger entre lo que uno mas le gusta para que luego se lo manden por correspondencia. El amor llega de improviso, muchas veces atropella y solo nos damos cuenta que es así cuando ya no podemos hacer nada la respecto.
Uno puede ser muy racional y tratar de llevar las cosas con cierta prudencia y calculo, pero ninguna estrategia sirve cuando las cosas simplemente suceden. Se pueden tomar medidas de contingencia, cómo por ejemplo cuando se sabe que viene un huracán y se protegen las ventanas para que no se rompan, pero por más medidas que se tomen si el ojo del huracán pasa por encima de tu casa no queda de otra que sostenerse y aguantar.
No obstante, solemos creer que tenemos el control de nuestras vidas y creemos saber para donde vamos, lo cual es una mentira que nos han hecho creer las malas series de televisión norteamericanas. Al final, no nos atrevemos a mostrar nuestras inseguridades y a admitir que estamos perdidos en un mundo misterioso e impredecible por el temor de ser marginados. Debido a esto, hemos dejado de sorprendernos del mundo y de las personas, pues creemos saber lo que queremos. Pareciera que nuestra fe se funda en las cosas que vemos a diario, lo que queremos ser lo hemos visto en el catalogo de IKEA, en un programa de televisión, o alguien nos lo ha contado. Parece que viviéramos en ficciones y proyecciones que todos los días tenemos que seguir alimentando para poder seguir adelante con la vida.
Lo cierto es que todos le tenemos miedo a fracaso, a ser rechazados, a que nos volteen la cara para besar en la mejilla, a que nos muestren quienes somos realmente, a que se incomoden con nuestros ronquidos o nuestro mal aliento, nuestro silencio, nuestra facha, o yo que sé… hoy nos dejamos incomodar por tantas estupideces que dejamos de apreciar las cosas mas importantes de las personas. La gente busca enamorarse de alguien que no tenga callos en los pies o que tenga las tetas bonitas. Pero quien conoce el verdadero amor sabe que éste no diferencia, no clasifica, no margina.
En resumen, hoy más que nunca, parece que existe un miedo generalizado a explorar el sentido profundo del amor.
Uno puede ser muy racional y tratar de llevar las cosas con cierta prudencia y calculo, pero ninguna estrategia sirve cuando las cosas simplemente suceden. Se pueden tomar medidas de contingencia, cómo por ejemplo cuando se sabe que viene un huracán y se protegen las ventanas para que no se rompan, pero por más medidas que se tomen si el ojo del huracán pasa por encima de tu casa no queda de otra que sostenerse y aguantar.
No obstante, solemos creer que tenemos el control de nuestras vidas y creemos saber para donde vamos, lo cual es una mentira que nos han hecho creer las malas series de televisión norteamericanas. Al final, no nos atrevemos a mostrar nuestras inseguridades y a admitir que estamos perdidos en un mundo misterioso e impredecible por el temor de ser marginados. Debido a esto, hemos dejado de sorprendernos del mundo y de las personas, pues creemos saber lo que queremos. Pareciera que nuestra fe se funda en las cosas que vemos a diario, lo que queremos ser lo hemos visto en el catalogo de IKEA, en un programa de televisión, o alguien nos lo ha contado. Parece que viviéramos en ficciones y proyecciones que todos los días tenemos que seguir alimentando para poder seguir adelante con la vida.
Lo cierto es que todos le tenemos miedo a fracaso, a ser rechazados, a que nos volteen la cara para besar en la mejilla, a que nos muestren quienes somos realmente, a que se incomoden con nuestros ronquidos o nuestro mal aliento, nuestro silencio, nuestra facha, o yo que sé… hoy nos dejamos incomodar por tantas estupideces que dejamos de apreciar las cosas mas importantes de las personas. La gente busca enamorarse de alguien que no tenga callos en los pies o que tenga las tetas bonitas. Pero quien conoce el verdadero amor sabe que éste no diferencia, no clasifica, no margina.
En resumen, hoy más que nunca, parece que existe un miedo generalizado a explorar el sentido profundo del amor.
Los nerds nacen, no se hacen
Por Juan Pablo Correa y María Fernanda Terán
Los nerds son egoistas. Se atraen entre ellos (dependiendo del estilo de la gafa) porque saben que comparten un mundillo sea cuál sea el motivo de su nerdés. A los nerds se les acusa de tener cara de enfermos sexuales (véase profesor de literatura, Gatúbela, secre porno).
Es ampliamente conocido dentro de las preferencias sexuales tener como fetiche sexual un par de gafas, se dice que muchos prefieren tener sexo si su pareja se deja las gafas porque tal vez les recuerda al profesor (a) del (a) que estaban enamorados cuando eran chiquitos (ver Edipo). Hay más nerds cool que nerdas cool, esto puede deberse a que las mujeres crean que usar gafa no es muy glamoroso o femenino (ver escena ampliamente reproducida en el cine y la publicidad en la que cuando la secre buenona quiere sexo, se suelta la moña del pelo y SE QUITA LAS GAFAS). Los nerds no pueden ser catalogados solamente dentro de las letras o las matemáticas, se les encuentra en los más variados oficios como lo son el sadomasoquismo o los negocios.
La estética nerd ha tomado cierto prestigio. Desafortunadamente para los verdaderos nerds, muchos han acogido su look para parecer nerds, pero ojo ¡No lo son! Identíquelos por su actitud forzada y sus modales seguros y desenvueltos; un nerd nace, no se hace. Es un hecho que un nerd cool aguanta mucho más que uno tipo normal porque éstos carecen de algo que el nerd domina a la perfección: la cualidad del desencanto inicial, lo cual le da una ventaja frente al sujeto normal y es que conserva un aura de misterio que el normal no tiene porque es demasiado convencional.
El nerd, por tener gafa, tiene una mirada particular. Y por eso no es lo mismo ver a alguien por encima de las gafas que a través de ellas. La selección de la gafa es primordial. El marco denota la personalidad y hace la diferencia entre un nerd sin estilo o un nerd cool: una secretaria o una escritora, un mamerto de La Nacional o un periodista de cine. La gafa puede ser Vintage o retro y por lo tanto, ser cool, pero nunca pasada de moda pues inmediatamente será señalado como un nerd mamerto.
Se puede identificar a un nerd mamerto porque: generalmente ha comprado su gafa de segunda en la pulga, la razón es que no quiso promover el capitalismo y aunque una de las patas estaba suelta, la pegó con cinta.
La gafa estilo gatúbela fue cool en los 60 pero hoy sólo es usada por: alterna que quiere evocar la movida madrileña de las 80 (tipo chica Almodóvar), Rude Girl (novia de Skinhead) o feminista (lesbiana generalmente).
Los nerds son egoistas. Se atraen entre ellos (dependiendo del estilo de la gafa) porque saben que comparten un mundillo sea cuál sea el motivo de su nerdés. A los nerds se les acusa de tener cara de enfermos sexuales (véase profesor de literatura, Gatúbela, secre porno).
Es ampliamente conocido dentro de las preferencias sexuales tener como fetiche sexual un par de gafas, se dice que muchos prefieren tener sexo si su pareja se deja las gafas porque tal vez les recuerda al profesor (a) del (a) que estaban enamorados cuando eran chiquitos (ver Edipo). Hay más nerds cool que nerdas cool, esto puede deberse a que las mujeres crean que usar gafa no es muy glamoroso o femenino (ver escena ampliamente reproducida en el cine y la publicidad en la que cuando la secre buenona quiere sexo, se suelta la moña del pelo y SE QUITA LAS GAFAS). Los nerds no pueden ser catalogados solamente dentro de las letras o las matemáticas, se les encuentra en los más variados oficios como lo son el sadomasoquismo o los negocios.
La estética nerd ha tomado cierto prestigio. Desafortunadamente para los verdaderos nerds, muchos han acogido su look para parecer nerds, pero ojo ¡No lo son! Identíquelos por su actitud forzada y sus modales seguros y desenvueltos; un nerd nace, no se hace. Es un hecho que un nerd cool aguanta mucho más que uno tipo normal porque éstos carecen de algo que el nerd domina a la perfección: la cualidad del desencanto inicial, lo cual le da una ventaja frente al sujeto normal y es que conserva un aura de misterio que el normal no tiene porque es demasiado convencional.
El nerd, por tener gafa, tiene una mirada particular. Y por eso no es lo mismo ver a alguien por encima de las gafas que a través de ellas. La selección de la gafa es primordial. El marco denota la personalidad y hace la diferencia entre un nerd sin estilo o un nerd cool: una secretaria o una escritora, un mamerto de La Nacional o un periodista de cine. La gafa puede ser Vintage o retro y por lo tanto, ser cool, pero nunca pasada de moda pues inmediatamente será señalado como un nerd mamerto.
Se puede identificar a un nerd mamerto porque: generalmente ha comprado su gafa de segunda en la pulga, la razón es que no quiso promover el capitalismo y aunque una de las patas estaba suelta, la pegó con cinta.
La gafa estilo gatúbela fue cool en los 60 pero hoy sólo es usada por: alterna que quiere evocar la movida madrileña de las 80 (tipo chica Almodóvar), Rude Girl (novia de Skinhead) o feminista (lesbiana generalmente).
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